
Giro a la derecha en las elecciones UE.
A mediados de junio de este año se van a celebrar las elecciones al Parlamento Europeo en los 27 Estados Miembro de la Unión Europea que, desde 1979 se eligen mediante sufragio directo, cada 5 años. Las últimas tuvieron lugar en 2019. El total de diputados que se van a elegir ahora es de 720, por cuanto la mayoría se logra con 361.
Los muchos más de cien partidos políticos nacionales que suelen obtener representación se agrupan en unos pocos Grupos Parlamentarios Europeos, que en 2019 fueron 7, que probablemente vuelvan a reeditarse tras las elecciones de junio. Grupos que, naturalmente, comprenden una gran diversidad interior. Además, unos 50 diputados no logran incorporarse a ninguno de aquellos grandes Grupos Parlamentarios, lo que aumenta la imprevisibilidad de las votaciones ajustadas.
Prácticamente, el Parlamento Europeo ha venido siendo gobernado -desde hace décadas- por los tres Grupos tradicionales: el de centroderecha (el Partido Popular Europeo – PPE), el Socialista y otros progresistas y el Grupo de los Liberales, donde -por ejemplo- en la actualidad los mayores integrantes son los del partido del presidente francés Macron. Estos tres Grupos han constituido el principal soporte del sistema institucional de la UE y el baluarte frente a las fuerzas euroescépticas … que, afortunadamente, están ganando fuerza en muchos países.
En el pasado, aquellos tres grupos obtenían una gran mayoría de diputados lo que les permitía gobernar con mucha continuidad y estabilidad. Con el tiempo, esa mayoría se ha ido erosionando, pero todavía no ha desaparecido: actualmente, esos tres Grupos reúnen el 63% del total de diputados, esto es, 444 de los 705 que se eligieron en 2019.
La desorientación y decadencia de la UE se están produciendo bajo la gobernación del Partido Popular Europeo (PPE)
A diferencia de los sistemas políticos nacionales, en el Parlamento Europeo han sido aquellos tres Grupos los que han actuado al unísono -con pequeñas diferencias-, como la coalición gobernante. Además, esta misma alianza se ha reproducido al constituir -de modo separado- la composición de la Comisión Europea, que es el órgano ejecutivo y el que concentra la iniciativa de presentación de normas legislativas al parlamento. Siempre ha habido Comisarios de aquellos tres grupos, a un mismo tiempo.
Desde hace 20 años (2004) el principal grupo parlamentario y el presidente de la Comisión Europea han pertenecido al Partido Popular Europeo (PPE), por cuanto le corresponde el mayor mérito de lo que la Unión Europea haya logrado y, también, la principal responsabilidad de sus mayores errores en estas dos calamitosas décadas. Por ejemplo, la destructiva obsesión con las políticas climáticas (que han colocado a la agricultura y a la ganadería al borde de su ruina definitiva), la desastrosa política de inmigración, el empecinamiento con las depravadas políticas de género y el ataque a las raíces filosóficas y religiosas de nuestra cultura común, por medio de una despreciable actitud woke de “cancelación de nuestra historia y valores”.
Todo esto y más figura ya en el debe histórico del acomplejado centroderecha de la UE (el PPE), que viene asumiendo sistemáticamente las políticas de la izquierda desde finales del siglo XX, desde los años 90. ¿Cómo se va a poder confiar en estos políticos y en estos 3 tipos de partidos para que tomen la iniciativa de corregir tan gravísimos desvaríos como en los que se han embarcado ellos mismos durante más de 20 años? Todo lo más, podrán ser compañeros de viaje de otras nuevas fuerzas conservadoras, como está pasando, por ejemplo, en Italia.
Los previstos perdedores de las elecciones europeas: los tres grupos tradicionales y los Verdes

Datos: (1) Encuesta de ECFR (23 enero 2024). En 2009 sólo se eligieron 705 diputados.
He empleado la encuesta del ECFR (European Council on Foreign Relations) que es un centro de estudios europeo, cuya orientación ideológica es claramente de izquierdas.
Como se aprecia en el cuadro de aquí arriba, los tres Grupos Parlamentarios tradicionales (centroderecha, socialista y liberal) van a experimentar un considerable retroceso electoral en junio, de tal forma que su suma de diputados se va a acercar mucho al delicado límite de la mayoría absoluta: 390, frente a la mayoría de 361.
Los socialistas y los liberales van a perder, respectivamente, el 15% y el 20% de los escaños que tienen en la actualidad. El centroderecha (PPE) sale menos mal parado (perderán en torno al 9% de sus actuales diputados) gracias, en parte, a haberse opuesto en 2023 a la Ley UE de Restauración de la Naturaleza que perjudica gravemente a los agricultores y ganaderos: tener que reconvertir el 20% de sus tierras para usos no agrarios (bosques, matorrales, etc.).
Además, el Grupo Verde (de los ecologistas radicales) va a sufrir también un intenso -y muy merecido- desgaste electoral: perderán en torno al 18% de sus diputados, cayendo de 74 a sólo 61. El año 2023 pasará a la historia de Europa como aquel en el que grandes sectores de los ciudadanos de muchos de sus países han despertado a los efectos catastróficos de las políticas climáticas propugnadas -ante todo- por el fanatismo del Grupo Verde … y asumidas por los otros tres grupos tradicionales.
Aunque resulta sorprendente, en España son todavía muchos quienes se empeñan en negar que dichos ecologistas forman parte de la extrema izquierda europea.
Los partidos de la nueva derecha dura son los únicos que progresarán en estas elecciones
La gran mayoría de los votos que se pronostica que van a abandonar a los tres grupos tradicionales y a los radicales Verdes van a recalar en su gran mayoría en toda una serie de partidos nacionales que vienen agrupándose no en un solo, sino en dos diferentes Grupos Parlamentarios Europeos y todo indica que va a mantenerse esta misma división: los Conservadores y Reformistas (ECR) y el Grupo Identidad y Democracia (ID); este último acoge algún partido -hoy en día- claramente problemático, como Alternativa para Alemania (AfD).
Ambos grupos van a crecer con unos 24 diputados, cada uno, lo que supone un aumento de alrededor del 34% de diputados. Por tanto, si estuviesen juntos en un mismo Grupo Parlamentario Europeo, tras las elecciones de junio conseguirían situarse en el primer puesto, con unos 183 diputados, por delante del centroderecha (PPE) que obtendrá en torno a 173 diputados. Este resultado supone toda una revolución en el Parlamento Europeo, afortunadamente.
Antes de continuar, quiero aclarar que el pequeño avance del pequeño Grupo de la extrema izquierda (ganaría 3 diputados, en el total de 720), apenas tiene significación.
Lo que estos partidos conservadores tienen en común
El amplio grupo de partidos conservadores a los que nos estamos refiriendo tienen en común los cuatro siguientes rasgos, pero también difieren entre ellos en multitud de aspectos, por ello no han conseguido unirse en un solo Grupo Parlamentario Europeo:
i) ser conservadores, no de centroderecha, ni practicar el seguidismo de las políticas de la izquierda;
ii) rechazar la manera como se viene dirigiendo la Unión Europea, con una excesiva centralización en Bruselas, un desmesurado intervencionismo de la UE en todos los campos, en grave detrimento de la soberanía nacional de los países miembro, despreciando el resultado de los referendos populares (que la burocracia de Bruselas “neutraliza” y “cocina” cuando prospera una opción contraria a sus planes, como con los referendos de Holanda y Francia de 2005 en contra del proyecto de una Constitución Europea), la deconstrucción nacional de los estados miembro, etc. Resumidamente, los nuevos partidos conservadores desean avanzar hacia una Europa de los pueblos.
iii) cuestionar, en mayor o menor medida, las políticas que la UE ha venido adoptando en materias relevantes, como la absoluta sumisión a las exigencias del Cero Neto de emisiones (que está llevando a la casi total desindustrialización de Europa y amenazando a la agricultura), la práctica supresión de las fronteras de la UE, permitiendo la entrada de todo aquel que desee hacerlo, la profunda degeneración moral e intelectual de Europa promovida desde arriba, etc.;
El necesario euroescepticismo para poder corregir la dirección
iv) en consecuencia, todos estos partidos -en mayor o menor medida- asumen una posición de euroescepticismo, reclamando una cierta recuperación de competencias por parte de los estados miembro, la primacía de ciertas leyes nacionales sobre las directivas de Bruselas, respeto a los hábitos y valores nacionales frente a las comunidades semiautónomas de extranjeros (el disgregador multiculturalismo), atención a las exigencias del orden público, poniendo freno a la creciente islamización de Europa, etc.
Forma parte de esta cuestión la necesidad de restringir la aplicación en nuestros países de ciertas disposiciones de tratados internacionales que han instituido un extremo buenismo en contra de los países europeos como, por ejemplo, la Convención Europea de Derechos Humanos (CEDH) -que no es de la UE, sino del Consejo de Europa- que impide solucionar el problema de los peticionarios de asilo político, al actuar como un coladero universal en favor de millones de meros inmigrantes económicos.
Regresando al aspecto de la actitud general de estos partidos frente a la UE, es importante aclarar que en la actualidad casi ninguno de los partidos nacionales que se enmarcan en esta amplia corriente conservadora propugna el abandono de la UE (tipo Brexit), sino su profunda reforma -desde centro- en un sentido descentralizador. Tampoco suelen reclamar ya la salida de la moneda única, el euro.
Las corrientes existentes: la derecha nacionalista
Como dije, estas decenas de partidos conservadores -muchos de ellos de reciente creación- se agrupan en el Parlamento Europeo en el Grupo ECR (Conservadores y Reformistas) y en el Grupo Identidad y Democracia (ID), pero en realidad existen unas cuatro distintas corrientes. Además, muchos de estos partidos están evolucionando con rapidez, en general en la buena dirección, lo que dificulta su clasificación.
— Muchos de los partidos más sensatos y con más futuro podrían denominarse como de derecha nacionalista. Casi todos ellos están en el Grupo ECR y pueden citarse los siguientes: Fratelli d´Italia (de la Primera Ministra Georgia Meloni). Los agoreros progres le daban seis meses de vida a su gobierno y, tras año y medio, está muy consolidado y ha conseguido aliados en la UE y fuera (como Reino Unido).

Georgia Meloni. Presidente del Consejo de Ministros de Italia y dirigente del partido Fratelli d´Italia.
También está en el Grupo ECR el partido polaco Ley y Justicia (que el pasado octubre perdió las elecciones, tras ostentar el poder ocho años); el español VOX; Demócratas de Suecia (SD) (SD) ganó el segundo puesto en el parlamento nacional en 2023 y forma parte de la coalición gobernante, pero no ha entrado en el gobierno. El partido Los Finlandeses (quedó en segundo lugar en las elecciones de 2023 y ocupan una tercera parte de las carteras ministeriales). El partido francés ¡Reconquista! (impulsado por el periodista Eric Zemmour y cuya primera candidata para Bruselas es la joven Marion Marechal), en estas elecciones probablemente ampliará el número de sus actuales 4 diputados en Bruselas.

Marion Marechal. Cabeza de lista del partido francés ¡Reconquista!
La derecha populista
Suelen estar en el Grupo Identidad y Democracia (ID). Hoy en día, el partido más representado es el italiano La Liga (del dirigente populista Matteo Salvini), pero está en cierto retroceso, aunque gobierna en Roma con Georgia Meloni.
Le sigue en el Grupo ID la Agrupación Nacional de Francia, cuyo dirigente histórico es la señora Marine Le Pen, pero cuyo candidato para Bruselas es el joven Jordan Bardella, quien nominalmente es el presidente del partido. Este partido está en claro ascenso y ampliará mucho su presencia en Bruselas, sobrepasando a La Liga.

Jordan Bardella. Presidente de Agrupación Nacional (RN, de siglas en francés) y cabeza de lista para las elecciones europeas de junio. Marine Le Pen es la jefe del grupo RN en la Asamblea Nacional (cámara baja) de Francia.
El populista holandés Partido de la Libertad (PVV), dirigido por Geert Wilders, no ha estado presente en el Parlamento Europeo, pero es seguro que -tras su gran victoria de noviembre de 2023 en las elecciones nacionales (alcanzando el primer puesto)- en junio obtendrá una amplia representación en Bruselas y va a incorporarse al Grupo ID. Con la perspectiva de convertirse en primer ministro, Wilders está moderando bastante sus pasadas posiciones extremistas. Controlar la inmigración y casi impedir la concesión de asilo político son sus prioridades en este momento, para el gobierno de coalición que está negociando todavía. En el parlamento holandés hay siempre muchos partidos, por lo que las negociaciones para un nuevo gobierno son muy prolongadas.

Conservadores prorrusos
Un caso especial, de una formación importante, es el partido húngaro Fidesz-Unión Cívica Húngara, que lleva gobernando con amplias mayorías absolutas desde 2010 bajo de dirección de Viktor Orban. Estuvo en el Grupo PPE, pero en 2021 se situó entre los diputados No Adscritos. En la actualidad la Primera Ministra Giorgia Meloni intenta que Fidesz se incorpore tras las elecciones de junio al Grupo ECR, lo que reforzaría mucho a este grupo y aminoraría las posibles actuaciones erróneas de Viktor Orban, pero Fidesz podría acabar en el Grupo ID.

Viktor Orban. Primer Ministro de Hungría desde 2010, con mayorías absolutas de su partido.
Derecha radical
El caso más notable y con más fuerza en Europa actualmente, es el del partido Alternativa para Alemania (AfD), que podría ganar unos 22 diputados en Bruselas y que en las encuestas para el parlamento alemán (el Bundestag) obtiene -por primera vez- la segunda posición con el 19% del voto, muy por delante de los desprestigiados socialdemócratas (15%) y de los extremistas verdes (13%).
Hay que tener presente que AfD es un partido pobremente organizado, donde diversas organizaciones y líderes regionales mantienen posiciones bastante diferentes sobre muchos asuntos.
Varios dirigentes del AfD han manifestado su simpatía hacia Rusia y al propio Vladimir Putin. La sospecha de contactos entre ellos es difícil de obviar, lo que sería muy preocupante.
Todavía más alarmante es la actitud de algunos de sus dirigentes, reescribiendo la historia del Tercer Reich con un tono complaciente y comprensivo.
La posición sobre la Unión Europea de la AfD es asimismo inquietante. Una de las dirigentes del partido, Alice Weidel, ha declarado hace poco tiempo su preferencia por intentar la reforma de la UE desde el interior: bien. Pero, “Si la reforma [de la UE, desde dentro] no resulta posible, si fracasamos en reconstruir la soberanía de los estados miembro de la UE, deberíamos dejar que el pueblo decida, del mismo modo en que lo hizo Gran Bretaña [mediante el referendo de 2016]”.
El Brexit del Reino Unido fue una vía especial e irrepetible
La salida del Reino Unido de la Unión Europea, el Brexit, mediante un referendo popular, constituyó una decisiva derrota de la progresiva centralización política, burocratización en Bruselas y de la depauperación de los estados soberanos de Europa que estaba en marcha. El Brexit cuestionó decisivamente dicha nefasta evolución de la UE y produjo su parón. Eso se lo debemos a los británicos. Por otra parte, Reino Unido nunca se sintió muy identificado con el proyecto europeo y cuenta con más independencia al haber conservado su moneda y ser una isla.
Ahora bien, en adelante los esfuerzos de las derechas duras europeas deberían concentrarse en llevar a cabo una deconstrucción parcial de la UE, desde dentro, creando un nuevo equilibrio entre las competencias de la Unión y las de los Estados Miembro, que deben acrecentarse.
¿Oponerse al matrimonio gay es de extrema derecha? ¡Venga ya!
Hablando de cuál es el verdadero carácter de AfD, resulta llamativo que todo tipo de medios, incluso de la derecha acomplejada, consideran que constituye una posición de “ultraderecha” que el AfD solicite la abolición de la legislación que permite el llamado (erróneamente) “matrimonio gay”.
En Francia, por ejemplo, no hace mucho tiempo (entre 1998 y 2013), estuvo vigente la “unión cívica de solidaridad (PACS)” pensada para personas del mismo sexo, que obtenían la mayoría de los derechos de la actual legislación (pero no la adopción de menores, por ejemplo), aunque no se le llamaba lo que no es: un matrimonio, ¡qué carajo!, que diría el nuevo presidente argentino Javier Milei.
A ver cuando se empieza a revertir en Europa esta aberración.
Predominio de la derecha dura en bastantes países europeos de cara a las elecciones europeas
Según nos informa el centro de estudios ECFR, del que he tomado sus encuestas, “Los populistas euroescépticos es probable que encabecen los votos en 9 de los estados miembro: Francia, Italia, Polonia, Hungría, Holanda, Austria, Bélgica, Chequia y Eslovaquia”.
Además, aquellos partidos “quedarán en segunda o en tercera posición en otros 9 países: Alemania, Suecia, Finlandia, Portugal, Estonia, Letonia, Rumanía, Bulgaria y España”.
Por otro lado, observando las cifras del cuadro situado arriba, se comprueba que, por primera vez en la historia del Parlamento Europeo, si el Grupo de centroderecha (el PPE) se aliara con los otros dos Grupos de partidos de la derecha dura (el grupo ECR y el ID), casi alcanzarían una mayoría de diputados que les permitiría gobernar conjuntamente. Según aquella encuesta, estos tres grupos obtendrían 356 diputados, siendo 361 la mayoría parlamentaria.
Creo que todos sabemos que aunque dichos 3 grupos sobrepasaran, finalmente, la cifra de mayoría, el centroderecha (PPE) haría lo imposible por montar otro tipo de coalición.
Pero, el simple hecho numérico que pone de manifiesto la encuesta ECFR es la posibilidad de que la derecha dura paralice bastantes de los proyectos de los grupos tradicionales. Por ejemplo, podrían haber derrotado el proyecto de Ley UE de Restauración de la Naturaleza, que se aprobó -por estrechísimo margen- en julio de 2023. El principal diario británico de izquierda, The Guardian, tituló así su crónica: “La UE ha aprobado la Ley de Restauración de la Naturaleza por la mínima”. De los casi 650 diputados presentes, la ley quedó aprobada por una diferencia de apenas 30 votos.
Mutatis mutandis los partidos conservadores también tendrán, de vez en cuando, la posibilidad de sacar adelante algunas de sus iniciativas legislativas, lo que no ha sucedido nunca antes.
Otros artículos de mi blog sobre estos temas:
La nueva Comisión Europea gira a la derecha. La mayoría de la derecha nacionalista europea opta por transformar la UE desde dentro, lo que supone un gran acierto. 29 de noviembre de 2024.
Georgia Meloni toma posesión como primera ministra de Italia. 25 de octubre de 2022.
También Suecia vira en sentido conservador. 19 de octubre de 2022.
11 millones de empleos industriales en peligro en la UE por el Pacto Verde. Suicidio industrial. 23 de abril de 2020.
Revuelta de los agricultores de Francia contra la transición ecológica. 26 de enero de 2024.
La inmigración ilegal está pasando al primer plano de la política en Europa. El buenismo está siendo cuestionado. 11 de octubre de 2023.
El Partido Popular Europeo (PPE) se inclina por anular la prohibición de los coches de gasolina fijada para 2035. Sería una gran ayuda para los ciudadanos y una derrota para el Pacto Verde Europeo. 23 de febrero de 2024.

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