
La Quinta República francesa podría desaparecer.
El actual primer ministro Sebastién Lecornu, un joven político (39 años) centrista y muy próximo al Presidente Macron -y a pesar de ello un político sensato y relativamente responsable- fue nombrado el pasado 9 de septiembre. Anteriormente había ocupado diversas carteras ministeriales bajo Macron; la última de ellas, Defensa, donde ha dejado opiniones favorables entre la cúpula militar.
Lecornu ha sido el cuarto primer ministro nombrado por el orgulloso, aunque incapaz Macron, desde enero de 2024.
El 6 de octubre, casi al mes de su nombramiento, Sebastién Lecornu presentó su dimisión al no haber conseguido un número suficiente de apoyos en la Asamblea Nacional para constituir su gobierno; Cámara Baja que está actualmente muy fragmentada.
Para asombro de todos, dos días después -el 8 de octubre- el Presidente Macron vuelve a nombrarle primer ministro. Todo el mundo ha pensado que Macron podría haber negociado nuevos apoyos parlamentarios. El Partido Socialista (con 66 diputados, pero muy divididos internamente) reclama graves concesiones políticas para votar a favor de Sebastién Lecornu. El partido de centro-derecha, serio pero debilitado, Los Republicanos (LR), actualmente con tan sólo 49 escaños (el 8,5% de la cámara) venía apoyando a Lecornu desde septiembre, pero ahora le ha retirado su respaldo al haberse acercado aquel a los socialistas.
A medida que han ido pasando las semanas, sin apenas disponer de un gobierno definitivo, han crecido rápidamente las peticiones de que se repitan nuevamente elecciones legislativas, en un intento de que pudiera resultar una Asamblea Nacional que permita la formación de un ejecutivo estable.
Mejor todavía, se reclama que Macron presente su dimisión anticipada (ya que su mandato acaba en la primavera de 2027) y convoque dentro de unos pocos meses elecciones presidenciales, como fórmula para tratar de recuperar la confianza ciudadana en el sistema político de Francia.
La Quinta República francesa
Cuando estas pasadas semanas se ha aludido a la posibilidad de que llegue a hundirse la V República (constituida por el general Charles de Gaulle en 1958, mediante una nueva constitución refrendada en referéndum) hay políticos franceses -casi todos de la izquierda y de la extrema-izquierda- que parecen ilusionarse con esta perspectiva.
Ahora bien, el político de toda la vida del partido gaullista -que en la actualidad se denomina Los Republicanos (LR)- Henri Guaino, nos recuerda que “la V República vino tras 167 años de inestabilidad institucional [en Francia] tras la primera constitución francesa, de 1791”, esto es, de la constitución aprobada en plena Revolución francesa, incluso antes de su espantoso periodo del Terror, que tanto adoran la izquierda francesa y la española.
En España, el sistema educativo -dominado siempre por la izquierda- hay impedido que los españoles hayamos cobrado clara conciencia de la existencia de aquel muy prolongado y grave periodo de desequilibrio en el vecino país: todo el s. XIX y la mitad del s. XX.
Henri Samuel, el corresponsal del The Telegraph en Paris, afirma que “El sistema político francés, hecho a la medida [de las circunstancias políticas] de 1958 [esto es, la V República] salvó al país del caos [político e institucional] que existió entre 1946 y 1957 cuando se sucedieron 22 gobiernos en [tan sólo] 12 años. El resultado ha sido uno de los regímenes más presidencialistas del mundo occidental”. Esta V República lleva en vigor 67 años y ha posibilitado el periodo más estable y fructífero de Francia de los dos últimos siglos.
En la V República se presenta una combinación de extensas prerrogativas presidenciales junto a la democracia parlamentaria, pero la primacía del presidente de la República se aprecia en que éste puede disolver la Asamblea Nacional, lo que no existe en el sistema institucional de EE.UU. Esta V República se concibió para garantizar la estabilidad del Estado.
“Macron ha desnaturalizado el sistema político francés”
La frase de aquí arriba pertenece al alto funcionario y escritor conservador, crítico con el tradicional intervencionismo económico francés, Nicolas Baverez.
Siguiendo con su análisis de la grave crisis política actual, Baverez sostiene que el Presidente Macron “está utilizando [el sistema presidencialista de la V República] no para servir al interés de Francia sino para protegerse él mismo de los ciudadanos tras haber perdido todas las elecciones parlamentarias que ha convocado desde su reelección a la presidencia [en 2022]. Esto lo está haciendo al precio de restaurar [de hecho] un régimen de primacía parlamentaria, que conlleva [lo que en Francia denominan] la tiranía de los partidos políticos”.
Respecto al modo de intentar salir de este “bloqueo de las instituciones”, Nicolas Baverez (y con él, quien esto escribe) es claro partidario de “regresar a los electores por medio de la disolución [de la Asamblea Nacional] o, todavía mejor, que el presidente de la República dimita” ahora, aunque posponiendo los comicios presidenciales para dentro de unos meses, evitando así darle una prima a “los extremistas”, “para permitir que las fuerzas políticas se organicen y que los ciudadanos puedan decidir en conciencia su destino y el de la nación”.
Nicolas Baverez no va más allá en su propuesta por escrito, pero no creo que me equivocaría diciendo que él espera que resultara una Asamblea Nacional menos fragmentada, con -posiblemente- un nuevo retroceso de las fuerzas centristas que han sostenido a Emmanuel Macron y, por otro lado, un ascenso de diversos partidos de la derecha lo que facilitaría la formación y la continuidad de un gobierno de orientación claramente conservadora, lo que no sucede en Francia desde el quinquenio 2007 a 2012, bajo la presidencia del conservador gaullista Nicolas Zarkozy.
La nueva Asamblea Nacional podría quizás aportar una mayoría de derecha
Casi todas las recientes encuestas electorales muestran que un gobierno de derecha, tras aquellos comicios parlamentarios, sólo podría estar encabezado por el partido de la derecha dura, nacionalista, de Marine Le Pen, Agrupación Nacional (RN); gobierno cuyo primer ministro no sería otro que el líder (presidente) de aquel partido, el jovencísimo (30 años) Jordan Bardella.

Marine Le Pen y el presidente de Agrupación Nacional (AN), Jordan Bardella.
No obstante, Agrupación Nacional cuenta ya con el apoyo expreso y continuo de un pequeño partido de derecha, dirigido por el muy veterano Eric Ciotti, Unión de las Derechas por la República (UDR) que, de cara a las legislativas de julio de 2024, se escindió del partido Los Republicanos y cuenta con 16 diputados en la Asamblea Nacional.
En la actual Asamblea Nacional -surgida de las elecciones de julio de 2024– la Agrupación Nacional (RN, en francés) es ya –con bastante diferencia- el primer grupo parlamentario, con 123 diputados. El segundo es el partido de Macron (Renacimiento), con 92 escaños y el tercero el partido del izquierdoso Mélenchon (La Francia Insumisa, LFI), con 71. Los socialistas (PS) disponen de 69 escaños.
Las encuestas recientes ofrecen un hundimiento de los tres partidos centristas en que se ha apoyado Macron: del 25,4% en julio de 2024 caen al 14%. Casi todo su voto perdido se encamina al partido gaullista, conservador Los Republicanos (LR), que suben del 7,4% en 2024 al 12%. El Nuevo Frente Popular (NFP, dirigido por Mélenchon), en caso de que vuelva a formarse esta coalición, y el partido de Le Pen bajarían ligeramente su representación.
Contando con el sistema electoral mayoritario, a dos vueltas, se podría obtener una mayoría de escaños en la Cámara Baja entre el partido de Le Pen (RN) y el partido de centroderecha (pero responsable) Los Republicanos, siempre que este último abandonase su recalcitrante política de “cordón sanitario” contra el partido de Le Pen. En Francia, a aquella muy errónea y sectaria política la denominan “frente republicano” contra el partido de derecha dura Agrupación Nacional … pero no se aplica lo mismo contra el izquierdoso Nuevo Frente Popular (NFP).
Perfiles y desafíos de un eventual gobierno de derecha
Nadie espera que el partido Los Republicanos -equivalente al Partido Popular (PP) en España, pero en versión seria, no acomplejada- entrase en minoría en un gobierno de la derecha dura, de Le Pen. Ahora bien, si no quieren reproducir ellos mismos la inestabilidad de los pasados años y salvar a la V República, Los Republicanos (LR) deberían negociar un apoyo desde el exterior al gobierno del partido de Le Pen, condicionado a ciertas medidas pactadas mutuamente.
En las cruciales cuestiones del control de la inmigración ilegal y asola endurecimiento de todo tipo de medidas para poner fin a la ola de delincuencia y criminalidad que asola Francia, sería factible que ambos partidos llegaran a un acuerdo operativo.
Ahora bien, en la trascendental tarea del recorte de ayudas sociales y de otros gastos públicos y el aumento de la edad de jubilación, para reducir año a año el enorme déficit público actual, evitando la insolvencia del Estado francés, no sería nada fácil la negociación entre estos dos partidos de la derecha. En estos asuntos, es claramente el partido Los Republicanos (LR) quien mantiene una postura responsable y acertada. Por el contrario, el partido de Le Pen está todavía instalado en el populismo irresponsable del “no tocar los gastos sociales”.
No obstante, si Agrupación Nacional llega a dirigir un gobierno la gravedad de la crisis financiera en ciernes puede que les fuerce a rectificar y actuar como una fuerza política responsable, de gobierno … por fin.
Hace muchos meses que ha trascendido que ante la eventualidad de que el partido de Le Pen llegue al poder, los dirigentes de esta formación se han acercado a grandes empresarios para conocer de primera mano sus necesidades y sus propuestas de solución de la casi permanente falta de crecimiento económico de Francia.
Otros artículos de mi blog sobre estos asuntos:
Tras la caída del gobierno de Francia, el nuevo primer ministro podría quizás estabilizar el rumbo político, sin girar a la izquierda. 12 de septiembre de 2025.
Cae el gobierno de Francia por la alianza contra natura de la derecha dura de Le Pen con la extrema izquierda. La irresponsabilidad y el populismo no son la solución. 6 de diciembre de 2024.
El nuevo gobierno de Francia supone un giro a la derecha. 23 de septiembre de 2024.
El programa político de Le Pen es constitucional, no propone el Frexit, ni es racista, pero rechaza los dogmas de la corrección política que Macron viene aplicando. 14 de abril de 2022.
Aprobada la reforma de las pensiones en Francia … que corrige el estropicio de los socialistas. 21 de abril de 2023.
Macron duda en poner en marcha un nuevo cordón sanitario en Francia para robarle la victoria a la derecha nacional. 2 de julio de 2024.

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