
A la derecha, François Bayrou nuevo primer ministro de Francia. A la izquierda, su predecesor, Michel Barnier. Ambos de 73 años.
Antes de ayer, viernes día 13 de diciembre, tomó posesión como primer ministro de Francia el veterano político centrista François Bayrou, tras su nombramiento por el Presidente Emmanuel Macron. Es el tercero que ocupa este puesto desde que Macron accedió al Palacio del Elíseo (sede de la presidencia de la República), por segunda vez, en 2022. Elocuente expresión de la grave inestabilidad y crisis política en que está sumida Francia en la actualidad.
Macron ha acelerado todo lo posible este nombramiento, en sólo 10 días, teniendo en cuenta la gravedad del momento y que Francia no dispone todavía de un presupuesto para el Estado, ni para la Seguridad Social, a sólo poco más de dos semanas del comienzo del año, sin que esté aprobado ningún gasto público para 2025, si antes la Asamblea no autoriza -de momento- la prolongación de los presupuestos de 2024.
La prolongación es sólo una solución transitoria, ya que son imprescindibles nuevos presupuestos para hacer frente a la aguda crisis presupuestaria (déficit previsto para 2025 de más del 6% del PIB del país) y financiera (elevadísimos pagos de los intereses de la deuda pública), así como para negociar el apoyo de los diputados de Le Pen y otros en la Asamblea Nacional.
El 4 de diciembre, por primera vez en 62 años, el anterior gobierno que estaba presidido por el experimentado y responsable político del centro derecha Michel Barnier, cayó al prosperar en la Asamblea Nacional una moción de censura propuesta por las fuerzas de extrema izquierda y de izquierda, a la que se sumó -oportunistamente- el grupo parlamentario de derecha dura, dirigido por Marine Le Pen, Agrupación Nacional (RN, siglas del francés).
François Bayrou veterano político centrista con una misión casi imposible
El principal diario conservador de Francia, Le Figaro, nos relata el difícil alumbramiento de la designación de François Bayrou como nuevo jefe del gobierno, en unas tirantes negociaciones de última hora entre Bayrou y Macron. El principal periódico de izquierda dura, Le Monde -bien informado respecto a los partidos de izquierda y al presidente de la República-, daba por rotas las negociaciones apenas media hora antes del anuncio sobre Bayrou. Luego, en el acto de toma de posesión, el nuevo primer ministro ni si quiera le ha dado las gracias abiertamente a Macron por su nombramiento, lanzándole alguna pulla.
Antes de estos significativos roces, había quedado descartado cualquier candidato de la izquierda, incluso del ala izquierda del partido de Macron. Los diputados del centro derecha (del partido Los Republicanos, LR) no lo hubieran votado, ni tampoco los diputados del partido de Marine Macron.
François Bayrou lleva casi medio siglo en la vida política, siempre desde una postura centrista. Desde hace un tiempo (2007), el partido que encabeza se denomina Movimiento Demócrata (MoDem). En 2017 ayudó a Macron a conquistar la Presidencia y a formar su primer gobierno. Ha sido varias veces ministro y ha ocupado otros muchos cargos políticos. Desde entonces, MoDem ha formado siempre parte de la coalición presidencial de Macron, actualmente llamada Ensemble (Juntos).
Bayrou, como su predecesor Michel Barnier, es un peso pesado de la política en Francia, tiene el colmillo muy retorcido y las agallas para hacerse cargo de semejante responsabilidad en las muy adversas circunstancias actuales. En su toma de posesión ha declarado que “Nadie más que yo conoce la dificultad de la situación”, evocando “el Himalaya que se alza ante nosotros”.
Desde luego, nada de ello le garantiza el éxito en su endiablada tarea.
Nuevamente, como Michel Barnier, Bayrou necesitará en la Asamblea Nacional los votos del partido de Marine Le Pen, Agrupación Nacional (RN), para sacar adelante sus iniciativas legislativas.
Marine Le Pen, por un lado, continúa con su actuación acertada para superar el histórico y antidemocrático “cordón sanitario” que se le viene aplicando
Durante los pasados años el ahora nuevo primer ministro, François Bayrou, a pesar de sus grandes diferencias ideológicas con Marine Le Pen, ha mantenido con ella una cordial relación personal, anormalmente positiva y de respeto mutuo.
Una de las recientes crónicas de Le Figaro, tras el nombramiento de François Bayrou, expresaba que dicha decisión supone –para Marine Le Pen– “una cierta victoria”, por su cercanía personal con Bayrou. Por ese motivo ella pudo afirmar que “Lo que es seguro es que todos aquellos que mantenían que la designación [del nuevo primer ministro] se realizaría sin tener en cuenta [para nada] a [nuestra] Agrupación Nacional (RN), se han equivocado. El Presidente [Macron] no ha olvidado que [mi] primera condición era que el futuro primer ministro fuese alguien dispuesto a tratar con nosotros [RN]. Hasta aquí, muy bien hecho, para superar el tratamiento de parias que reciben diversos partidos de la derecha dura y nacionalista en Europa, a pesar de su creciente número de votantes.
Marine Le Pen considera que, habiendo actuado como ahora ha hecho su partido “se ha colocado en el centro del juego” político nacional.
En las legislativas de julio de 2024 Agrupación Nacional logró -nada menos que- más de 10 millones de votos, de los 27,3 millones de sufragios válidos emitidos: el 37% del total, constituyendo en la Asamblea Nacional -según como se mire, el segundo o el primer mayor grupo parlamentario, con 140 diputados (89, en 2022).

Datos: Para 2022, Wikipedia. Cuadro: «Répartition des députés
par groupes au 28 juin 2022», abajo del todo.
Datos: Para 2024, otra entrada de Wikipedia. Cuadro: «Répartition
des députés par groupe au 1er décembre 2024», abajo del todo.
Por otro lado, Marine Le Pen va a reincidir en su oportunista y muy irresponsable estrategia de ir echando abajo a los sucesivos gobiernos, cada poco tiempo … para tratar de escapar a su condena judicial
Desde hace tres años (septiembre de 2021) Marine Le Pen dejó la presidencia de su partido, Agrupación Nacional (RN), centrando su actividad en la presidencia del grupo de diputados RN en la Asamblea Nacional. En su lugar, fue elegido como jefe del partido mediante un proceso de primarias el muy joven Jordan Bardella, de apenas 30 años, quien actualmente es eurodiputado en Bruselas. Dicho eso, nadie duda que Marine Le Pen seguirá ejerciendo una influencia decisiva sobre el partido.

Jordan Bardella, presidente de Agrupación Nacional (RN) desde 2021.
Pues bien, en una reciente entrevista Jordan Bardella afirmó con claridad que “No habrá [por nuestra parte] una [moción de] censura a priori” contra François Bayrou, a diferencia de lo que ya ha anunciado el conglomerado de la extrema izquierda, pero que carece de posibilidad de prosperar … por el momento.
“Nuestra censura a priori la habríamos adoptado si la personalidad [nombrada como primer ministro] hubiera procedido de la izquierda o de la extrema izquierda”.
Pero varios dirigentes de RN reclaman censurar ya, al nuevo primer ministro François Bayrou.
Teniendo en cuenta la relativa afinidad personal existente entre Marine Le Pen y el nuevo Primer Ministro François Bayrou y, además, la necesidad de que en estos momentos la Agrupación Nacional ofrezca un rostro de responsabilidad, merecedora de confianza.
Es seguro que Le Pen y todos sus tenores van a escenificar una actitud “razonable”, en busca de “colaborar” con Bayrou … eso sí, obligándole al primer ministro a ceder en el esperado nuevo Presupuesto para 2025 a las diversas peticiones que el anterior jefe del gobierno, Michel Barnier, tuvo que rechazar para no agudizar la crisis presupuestaria y financiera del país. Estas conquistas sociales en favor de los pensionistas y de los acogidos a la sanidad pública deberían aupar electoralmente aún más al partido de Marine Le Pen.
Sólo forzando la caída del nuevo gobierno y del Presidente Macron durante febrero de 2025 podrá Marine Le Pen tener muchas posibilidades de acceder a la presidencia de la República … y eludir -durante 5 años- su condena judicial
El plazo del 31 de marzo de 2025, fecha en la que un tribunal muy seguramente va a anunciar su sentencia condenatoria de Marine Le Pen a cinco años de cárcel y 5 años de inelegibilidad para cualquier cargo público, lo que se aplicaría de manera provisional inmediatamente, sin esperar a que concluya la tramitación de los posibles recursos judiciales, poniendo fin -prácticamente- a su carrera política.
Derribar al presidente de la República no es nada fácil, pero Marine Le Pen lo necesita para que en la subsiguiente elección, que comportan dos vueltas, posiblemente durante febrero o marzo de 2025 ella se alce con la victoria y no pueda ser encarcelada ni inhabilitada hasta el fin de su mandato, en 2030.
Tras la caída del anterior primer ministro, Michel Barnier, Marine Le Pen -a diferencia de la extrema izquierda- no exigió la salida de Macron, pero su comentario fue bastante elocuente: “de todos modos, la presión sobre el Jefe del Estado [Macron] ¨será más y más fuerte¨ …”
Tampoco debe olvidarse, ni subestimarse, la rotunda afirmación de Marine Le Pen a los dos días de la moción de censura, esto es, el 6 de diciembre. Le Figaro la destacaba como el titular de una crónica:
“Desde luego que podría volver a votar una nueva moción de censura” contra el nuevo primer ministro.
En definitiva, tras su -previsiblemente efímera- luna de miel con el nuevo primer ministro François Bayrou durante las próximas semanas, Marine Le Pen deberá construir una excusa creíble para volver a votar una moción de censura -hacia febrero de 2025- que el ex trotskista Mélenchon presentará en repetidas ocasiones.
Si, a diferencia de en la presente ocasión, Le Pen no logra a comienzos de 2025 engañar a sus votantes y a los del centro derecha (LR, DR, …), su popularidad se hundirá y quizás no consiga alcanzar el Palacio del Elíseo, a pesar de las encuestas tan favorables de las que goza actualmente de cara a unas elecciones presidenciales, en las que figura en primer lugar, con el 35% de la intención de voto (según Ipsos).
Otros artículos de mi blog sobre estos asuntos:
Tras la caída del gobierno de Francia, el nuevo primer ministro podría quizás estabilizar el rumbo político, sin girar a la izquierda. 12 de septiembre de 2025.
Cae el gobierno de Francia por la alianza contra natura de la derecha dura de Le Pen con la extrema izquierda. La irresponsabilidad y el populismo no es la solución. 6 de diciembre de 2024.
El gobierno de Francia a punto de caer. Si Marine Le Pen lo consuma será el caos para el país y un gran retroceso para su partido. 3 de diciembre de 2024.
El nuevo gobierno de Francia supone un giro a la derecha. 23 de septiembre de 2024.
Macron reelegido Presidente. Previsiblemente, el deterioro del sistema político francés se agravará. 26 de abril de 2022.
El nuevo Gobierno comienza a definir sus conservadoras políticas de inmigración en Francia. 13 de octubre de 2024.
Michel Barnier nombrado primer ministro de Francia. Posible salida aceptable a la grave crisis política. 10 de septiembre de 2024.
No hay excusa para la violencia de la extrema izquierda en Francia, que ha evolucionado ya hacia el terrorismo. 3 de julio de 2023.
El programa político de Le Pen es constitucional, no propone el Frexit, ni es racista, pero rechaza los dogmas de la corrección política que Macron viene aplicando. 14 de abril de 2022.
“La caída del primer ministro de Canadá es otra víctima del giro global hacia el conservadurismo”. Se acelera la rebelión conservadora en Occidente. 7 de enero de 2025.

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