
El régimen iraní se tambalea, principalmente, por las movilizaciones populares.
Como acaba de afirmar uno de los habituales columnistas del Wall Street Journal (WSJ), Holman Jenkins, “los ciudadanos de Irán y de Venezuela disponen [ahora] de una oportunidad gracias al impulsivo e imprevisible Donald Trump”.
En otra ocasión podremos tratar sobre este importante aspecto, pero en estos momentos lo principal es comprobar la crisis existencial que vive la República Islámica de Irán debido a la protesta masiva y creciente de ciudadanos iraníes, de diversas clases sociales, en unas 180 ciudades, de las 31 provincias del país, no a la intervención de Trump, aunque ésta esté ayudando al movimiento. Este hecho diferencia radicalmente lo que sucede en Irán con los recientes acontecimientos en Venezuela, con el secuestro del dictador comunista Nicolás Maduro por parte de EE.UU., hace una semana.
Las protestas estudiantiles comenzaron hace un cuarto de siglo, en 1999, por el cierre de un diario crítico contra el régimen fundamentalista y el protagonismo estudiantil volvió a destacar en sucesivas protestas hasta nuestros días. Ya entonces, la policía mató a varias decenas de estudiantes.
Las revueltas populares se repitieron en 2009 (la revolución Twitter, por su impacto social en movilizar a la población) contra el fraude electoral en la elección del presidente de la República y, esta vez, ya se incorporaron ciudadanos de a pie. Estas protestas duraron cerca de un mes, siendo asesinadas varias decenas de manifestantes.
Las protestas populares han ido creciendo en amplitud y carácter político a lo largo de varias décadas
En 2019 el motivo inmediato fue económico, con el fortísimo encarecimiento de la gasolina (en un país que dispone de grandes reservas de petróleo) por la retirada de una subvención estatal, lo que tocó gravemente al bolsillo de las clases populares, adquiriendo gran amplitud. En aquella ocasión empezaron a oírse en las manifestaciones consignas políticas, concretamente la destitución del Líder Supremo el Ayatolá Jamenei, quien es la piedra angular del régimen y jefe del Estado, bien por encima del presidente de la República, no siendo elegido en unas elecciones; Jamenei accedió al poder en 1989, hace más de un tercio de siglo. La violenta represión del régimen, que temió por su supervivencia, ocasionó unas 1.500 muertes de manifestantes en 2019.
Finalmente, en 2022 el móvil inicial fue la muerte en una comisaría, tras ser torturada, de una joven de 22 años (Mahsa Amini) que había sido arrestada por llevar mal puesto su hiyab, prenda islámica que cubre la cabeza -pero no la cara- y el pecho de las mujeres, que en Irán es estrictamente obligatorio desde la constitución de la República Islámica. En 2022 murieron unos 150 manifestantes, varios tras juicios sumarísimos. Varios miles fueron arrestados y maltratados en comisaría.
Nunca antes ha estado tan amenazado el régimen fundamentalista de Irán
Aunque existe una prolongada historia de revueltas populares contra la República Islámica, únicamente las actuales protestas están poniendo al régimen totalitario verdaderamente contra las cuerdas, con la posibilidad de derrocarlo.
Ha pasado casi medio siglo de la Revolución de los ayatolás de 1979 contra el Sha Mohammad Reza Pahleví, quien perdió la corona. El Sha fue prooccidental, aliándose con esos países contra el bloque soviético durante la Guerra Fría que había comenzado al finalizar la Segunda Guerra Mundial. La policía secreta del Sha practicó la persecución y tortura de bastantes de sus opositores, pero en una escala muy inferior a lo que viene haciendo el régimen islamista desde 1979.
Desde luego, las anteriores movilizaciones populares aunque no echaron abajo al régimen si que fueron logrando victorias parciales, algunas muy poco conocidas en Occidente. Por ejemplo, tras las protestas de 2022 contra la muerte en comisaria de la joven Mahsa Amini por no llevar bien puesto su pañuelo de cabeza (el hiyab), en las principales ciudades iraníes se ha extendido la presencia en las calles de muchas mujeres que no portan un hiyab y, de momento, no les han detenido.

Mujeres iraníes en Teherán en 2024 sin el hiyab, que debe cubrir la cabeza y el pecho de las mujeres.
Causas cercanas de la presente revuelta popular
El actual movimiento de protesta popular arrancó en torno al 28 de diciembre de 2025 y el motivo inmediato fue económico: la fuerte depreciación de la moneda nacional, el rial, lo que está encareciendo gravemente todo tipo de productos importados. Actualmente, hay que pagar 1,4 millones de riales para adquirir 1 dólar en el mercado negro (según la agencia Bloomberg), que es la única forma de comprar dólares; en doce meses la moneda iraní ha perdido más del 65% de su valor, frente al dólar.
Además, la desastrosa política económica de los ayatolás ha venido causando una intensa inflación de los precios de los productos locales, desde hace décadas. Organizaciones occidentales calculan que en los pasados meses la inflación ha alcanzado un máximo histórico de casi el 45%, en tasa anual. La pobreza está alcanzando a muchos sectores de la sociedad.
Al mismo tiempo, como relata el diario británico The Telegraph, “El suministro de electricidad [a la población y a los negocios privados] viene siendo intermitente, lo que resulta humillante para una nación de Oriente Medio que se considera una superpotencia petrolífera”.
La actual depreciación de la moneda iraní, al encarecer los bienes importados, está dañando especialmente al poderoso grupo social de los comerciantes de los bazares de las diversas ciudades iraníes, que importan parte de los productos que venden (bienes extranjeros muy elementales). Estos comerciantes han sido de los primeros en protestar esta vez, echando las persianas metálicas de sus tiendas y reuniéndose para manifestarse.
La teocracia iraní ha arruinado a su pueblo para tratar de “barrer a Israel de la faz de la Tierra”, Jamenei dixit
A lo largo de décadas el régimen fundamentalista de Irán ha causado el empobrecimiento del país hasta extremos inigualables entre los grandes países del mundo. Su población es de más de 92 millones de personas y su territorio cubre 1,6 millones de kilómetros cuadrados: tres veces España. Sus reservas de petróleo son las terceras mayores del mundo. A lo anterior, hay que añadir la legendaria y orgullosa cultura persa existente desde hace un milenio.
Por tanto, Irán dispone de los recursos necesarios para ser un país próspero y una importante y respetada potencia regional.
Los datos muestran una realidad totalmente distinta.
En la actualidad, el salario medio mensual de los iraníes sólo puede comprar 7 dólares US. No obstante, según el Departamento del Tesoro de EE.UU. el régimen de los ayatolás ha dedicado en 2025 cerca de 1.000 millones de dólares para financiar a la guerrilla islamista de Líbano, Hezbolá.
Según el Banco Mundial, el régimen iraní dedicó en 2024 casi 8.000 millones de dólares a gastos militares. Con seguridad esta estimación no incluirá la financiación para grupos terroristas extranjeros, como Hezbolá (en Líbano), Hamas (en Gaza), los Hutíes en Yemen, grupos en Irak, etc. Quizás incluya alguna parte del costosísimo programa de misiles balísticos. Muy seguramente no contabilizará como militar nada del programa nuclear para construir bombas atómicas, ya que el régimen niega su existencia, pretendiendo que sólo quiere centrales nucleares para la producción de electricidad, contabilizándolo como gasto energético, no de defensa
Todos estos anteriores y cuantiosísimos gastos militares y conexos tienen un carácter ofensivo, no defensivo. Su propósito es prepararse para acabar con el estado de Israel, aniquilando a una buena parte de su población, expulsando al resto y destruir sus infraestructuras militares.
Motivos de la intensa debilidad del régimen aun antes de las actuales protestas
“Los dirigentes del régimen y sus fuerzas armadas salieron muy debilitados de la guerra de los 12 días con Israel en junio de 2025 y de los bombardeos de EE.UU. contra instalaciones nucleares del programa [armamentístico] de Irán [pocos días después]. Varios de los más altos responsables militares fueron asesinados, sus defensas antiaéreas salieron muy mal paradas y sus almacenes de misiles antiaéreos casi quedaron vacíos”. Así se ha expresado la agencia de noticias de EEUU Associated Press (AP) hace unos pocos días.
Durante décadas el régimen se había presentado como un escudo de defensa efectivo contra cualquier ataque exterior. En junio pasado, esta ilusión ha saltado por los aires a la vista de todos los iraníes.
El empecinamiento de la teocracia iraní, hasta hoy en día, en proseguir con sus programas de dotarse de bombas nucleares y de misiles balísticos (que puedan alcanzar Israel, Europa y hasta EE.UU., con aquellas bombas) supone que tanto Naciones Unidas, por un lado, como Estados Unidos, con medidas adicionales, mantienen sus respectivos programas de sanciones contra Irán.
Sus reservas de divisas fuertes -fuera del país- están congeladas, sus bancos apenas pueden operar en los mercados financieros internacionales, sus compras armamentísticas se encuentran muy restringidas y, EE.UU. -además- ha prohibido su exportación de petróleo, que es la principal vía del régimen iraní de mantenerse y continuar avanzando en la fabricación de bombas nucleares. Este aislamiento de los mercados internacionales, por otro lado, está encareciendo los alimentos importados y todo tipo de bienes y maquinarias extranjeros.
Si la República Islámica hubiera renunciado a sus peligrosos planes armamentísticos, las sanciones -que ya duran varias décadas- hubieran podido ser levantadas, mejorando las condiciones de vida de la población.
Las protestas por los precios de los alimentos y de otros bienes enseguida derivaron en consignas en contra del régimen islamista iraní
Hace una semana, uno de los columnistas del diario The Telegraph afirmaba lo siguiente:
“Lo que comenzó en los bazares [a finales de diciembre por la hiperinflación] se ha convertido ya en gran parte en una movilización política. Las consignas se han transformado de una protesta económica [sobre la inflación y las difíciles condiciones de vida] en consignas políticas reclamando la destitución del ¨dictador¨ [esto es, del Líder Supremo Ayatolá Jamenei], el retorno del Sha y de denuncia directa de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica [IRGC, siglas del nombre inglés, que son las unidades más comprometidas con la defensa del régimen islamista iraní, constituidos por unos 125.000 efectivos fuertemente armados y bien financiados]”.
No está del todo claro que el regreso al poder en Irán del hijo del despuesto Sha en 1979, sería la mejor opción duradera para el país. Ahora bien, es tremendamente significativo que esta restitución de la monarquía sea demandada repetida y abiertamente en las manifestaciones en Irán estos días, ya que esta consigna suele comportar gravísimas penas a quienes las formulan, e incluso la pena de muerte, ya que supone negar legitimidad al vigente régimen de los ayatolás.
Posible papel del príncipe heredero Reza Pahlaví
Por su parte, el muy influyente diario conservador Wall Street Journal (WSJ), en un editorial, ha resaltado hace un par de días que, arriesgándose a cosechar un fracaso, el príncipe heredero de Irán Reza Pahlaví (de 65 años), llamó al pueblo iraní a repetir sus movilizaciones el jueves y el viernes de la pasada semana, a las 20h y el caso es que en dichos días y horas las manifestaciones fueron de las más numerosas que se habían producido hasta entonces. Por ello, los editorialistas del WSJ concluyen que “El pueblo iraní ha respondido al llamamiento” del príncipe heredero.

El príncipe heredero de Irán, Reza Pahlaví.
El consejo editorial acaba señalando que “las revoluciones necesitan líderes, por lo que es positivo que el Sr. Pahlaví convoque movilizaciones y consiga que otras facciones y líderes locales se le sumen … No todos los manifestantes están a favor de la monarquía … pero el príncipe heredero declara continuamente que quiere representar un símbolo nacional unificador y actuar como un dirigente meramente transitorio”.
Otros artículos de mi blog sobre estos asuntos:
Gran ataque de Israel a Irán para impedir su muy avanzada bomba nuclear. 14 de junio de 2025.
Biden intenta aguar la respuesta de Israel al reciente ataque de Irán, por su debilidad y por meros intereses electorales. 6 de octubre de 2024.
Primer ciberataque lanzado por EE.UU., contra los sistemas de lanzamiento de misiles de Irán. 28 de junio de 2019.

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