
Donald Trump vuelve a disputar la presidencia, esta vez frente a la progresista y vacilante Kamala Harris.
Desde que hace dos semanas (el 21 de julio) el Presidente Joe Biden finalmente se retiró de la carrera para renovar la presidencia, ha quedado fijado definitivamente el terreno de juego para las elecciones presidenciales del 5 de noviembre: el anterior Presidente Donald Trump se enfrentará a la actual Vicepresidente Kamala Harris.
Como la agonizante e irresponsable candidatura del Presidente Biden venía hundiendo las expectativas electorales del Partido Demócrata y expandiendo el pesimismo entre los dirigentes y votantes claramente inclinados hacia el actual progresismo radical, la nueva candidata ha originado una ola de optimismo e incluso de entusiasmo en las filas del Partido Demócrata: las encuestas han dado un vuelco (de unos pocos puntos) y los comentaristas/activistas del New York Times (NYT), de la CNN, etc. se muestran aliviados y pasan a la ofensiva.
Todo esto es normal que ocurra, pero quedan tres meses para la jornada electoral y no les será fácil mantener todo este tiempo el repentino optimismo de estos primeros días … teniendo en cuentas la endeblez de fondo de la nueva candidata.
De todos modos, como afirmaron hace unos días los editorialistas del principal diario conservador del país, The Wall Street Journal (WSJ), “EE.UU. se encuentra ahora ante una carrera electoral que Donald Trump y el GOP [el Partido Republicano] podrían perder”.
Kamala Harris ha ido por detrás de Donald Trump los 11 pasados meses, en intención nacional de voto
Durante casi todos estos pasados meses Donald Trump ha estado constantemente sometido a un acoso por medio de cuatro demandas judiciales en su contra, de las que hasta el momento sólo ha habido una sentencia. A finales de mayo de 2024 un tribunal del muy progresista estado de Nueva York condenó a Trump por 34 delitos relativos a malas prácticas contables para ocultar pagos a ciertas personas, como a la actriz porno Stormy Daniels para que no revelara un encuentro sexual que tuvo lugar en 2006, diez años antes de las elecciones de 2016, que Trump ganó.
Esta condena de finales de este mes de mayo hizo que Trump perdiera más de 2 puntos porcentuales en las encuestas, pero siempre permaneciendo por encima de Kamala Harris. Además, en pocas semanas recuperó todo lo perdido, recuperando la confianza de sus votantes, colocándose a 3 puntos sobre la actual vicepresidente.
Intención nacional de voto si Trump y Kamala Harris fueran los candidatos.
Media de varias docenas de encuestas. (4 agosto 2023 al 3 de agosto 2024)

Fuente: RealClearPolitics.
¿Qué significa dicha prolongada preferencia nacional por el “odiado” candidato Trump con respecto a la candidata femenina… y de raza no blanca, Kamala Harris?
Dos cosas:
1) Que la actual vicepresidente -a pesar de ser mujer y de color (lo que actualmente importa mucho a la progresía)- no ha logrado una gran confianza de los votantes progresistas y moderados desde que accedió al poder, en enero de 2021, y
2) que Trump, a pesar de sus muchos defectos de carácter y como gobernante continúa contando con un amplio apoyo entre los votantes conservadores y entre nuevos sectores de la población.
Kamala Harris, la política izquierdista, inepta y oportunista
Durante estos pasados más de tres años y medio en la vicepresidencia, Kamala Harris sólo ha destacado por sus frecuentes meteduras de pata -incluido en la arena internacional- y por sus inapropiados comentarios políticos. En España diríamos que se ha comportado como un florero que, además, no sabe estar. Por ello no es de extrañar que hasta hace unas pocas semanas, ante el grave y patético ridículo que Joe Biden hizo en un debate televisado, nadie -en la dirección del Partido Demócrata- contara con ella como posible reemplazo del candidato Biden.
Pero ahora, ya no disponen de tiempo para levantar otra figura que sustituya a Biden como candidato. Sólo les queda ella y, con toda seguridad, las fuerzas vivas del progresismo estadounidense harán todo lo posible para realzarla e intentar transformarla en presidencial. Su tarea más difícil será conseguir que sea aceptada por amplios sectores como una Comandante en Jefe fiable.
Además, como señalan los editorialistas del Wall Street Journal (WSJ), “su mayor vulnerabilidad es ser un producto del invernadero progresista que es [el Estado de] California”, donde Kamala Harris ha realizado casi toda su carrera política. Aunque esto sea poco conocido en España, California -junto con el estado de Nueva York– son los lugares de EE.UU. de mayor progresismo, corrección política, dominio del pensamiento woke, de la ideología de género y del “derecho a decidir” respecto al aborto. Y, todo esto, está muy lejos de los sentimientos de los amplios sectores moderados, de centro, sin los que Kamala Harris no podrá ganar alcanzar la presidencia.
Hay que resaltar que Kamala Harris lleva años propugnando lo que denominan el derecho al aborto y no cesa de participar y promover campañas y nuevas medidas en este sentido.
Su pasado delata quien es realmente Kamala Harris
Desde que la presente candidata demócrata a la presidencia inició su andadura hace un par de semanas su aparato electoral ha puesto en marcha, a todo gas, una [Operación] de “Reinvención de Kamala Harris”, según Gerard Baker, del Wall Street Journal.
Kamala Harris está siendo presentada como una política sensata, moderada, atenta a las necesidades de los ciudadanos de a pie, abierta al acuerdo con quienes no piensan como ella, de espíritu ganador y toda otra letanía de virtudes … inexistentes en ella.
Pero lo que todo el mundo sabe es que hasta hace dos semanas “la Sra. Harris era una perdedora”, según nos recuerda Gerard Baker. “Su nivel aprobación [nacional] ha sido incluso inferior al de Joe Biden durante la mayor parte de los pasados años”.
Los estadounidenses ¿aprueban o desaprueban a Kamala Harris?

Fuente: FiveThirtyEight Interactives. ABC News (Centroizquierda).
“Todos nos acordamos de donde viene dicha impopularidad: el recuerdo de la Sra. Harris como la más progresista miembro del Senado [de 2017 a 2021], superando incluso al [amigo del régimen castrista y del chavista] Bernie Sanders y a la senadora izquierdista Elizabeth Warren; sus compromisos durante la campaña presidencial de 2020 de prohibir los seguros médicos privados, prohibir el fracking [del petróleo y del gas natural], conceder ayudas sociales a los inmigrantes ilegales …; [más tarde], durante los tumultos, incendios y saqueos del verano de 2020 la Sra. Harris realizó campañas de recolección de fondos para cubrir los gastos judiciales de los alborotadores y saqueadores”.
De modo más general, Kamala Harris “ha ayudado al Presidente Biden a llevar a cabo toda una larga lista de políticas perjudiciales para el país en lo económico, social y en la seguridad nacional, particularmente en lo relativo a las fronteras” abiertas a todo tipo de inmigrantes ilegales, llegados en masa.
Trump sigue siendo el más respaldado por el electorado y quien ha conseguido una cierta unidad del Partido Republicano
Como vimos en el gráfico de RealClearPolitics al comienzo de este artículo, desde septiembre de 2023 Donald Trump ha estado siempre por delante de Kamala Harris en la media de las encuestas nacionales de intención de voto.
Por otro lado, en lo relativo al apoyo recibido de los ciudadanos identificados con el Partido Republicano (o GOP), en los primeros meses de 2024 vimos cómo Trump logró superar sin apenas dificultad a sus dos principales rivales en las primarias: Ron DeSantis (actual gobernador del estado de Florida) y Nikki Haley (antigua gobernadora de Carolina del Sur y luego embajadora ante Naciones Unidas).
Actualmente, estos dos dirigentes republicanos están apoyando la candidatura de Trump para los comicios del 5 de noviembre, y “mostraron un frente unido en la Convención Republicana” del 17 de julio, según informó la BBC.

Nikki Haley y Ron DeSantis.
Desde luego, esta unidad de los republicanos en torno a la candidatura de Trump no es completa. Destacados políticos conservadores, como el anterior vicepresidente -con Trump- Mike Pence y el que fuera uno de sus consejeros de seguridad nacional, John Bolton, se mantienen totalmente alejados de Trump. Lo mismo hacen una serie de quienes fueron Secretarios (esto es, ministros) en el Gabinete de Donald Trump, aunque sólo algunos tuvieron un puesto destacado, como John Kelly (Ministro de Seguridad Nacional) y Daniel Coats (Director Nacional de Inteligencia).
El actual líder de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, que es el más alto cargo nacional ocupado por un republicano, ha dado su respaldo a la candidatura de Trump.

Mick Johnson. Jefe de la Cámara de Representantes.
En conclusión, puede decirse que Donald Trump continúa siendo el candidato conservador preferido por el electorado estadounidense y quien ha logrado unificar a un mayor número de los políticos del Partido Republicano.
En caso de ganar Kamala Harris se prolongaría la deriva izquierdista de EE.UU.
Trump, como acabamos de repasar, está en condiciones de llegar, nuevamente, a la Casa Blanca como un presidente republicano. Por otro lado, sabemos que Kamala Harris constituiría una continuación de la desastrosa presidencia de Joe Biden, si es que no un gobierno de mayor radicalidad progresista: más imposición de la ideología de género, gasto público descontrolado, políticas inflacionistas, encarecimiento de la energía en general y de la electricidad para Salvar el Planeta, facilitación de la entrada de millones de inmigrantes ilegales, debilitamiento de las fuerzas armadas estadounidenses, blandura frente a los enemigos exteriores, intensificación de las medidas proabortistas, etc.
Como es público y notorio Donald Trump fue un presidente que mentía con mucha frecuencia, a menudo sus modales dejaban mucho que desear, su gobierno adolecía de la necesaria estabilidad interna por la actuación del propio Trump y podrían citarse varios otros graves defectos característicos de su manera de gobernar.
Claro que su más grave error fue su incitación -aunque fuera indirecta- al inaceptable asalto de una parte de sus seguidores al Capitolio el 6 de enero de 2021, movidos por la falsa idea de Trump de que el recuento de las elecciones del anterior mes de noviembre había sufrido un fraude generalizado para “regalarle” la presidencia a Joe Biden, lo que era absolutamente falso.
Pero, como escribí entonces, aquel gravísimo error de Trump no invalida las políticas de sus cuatro años de gobierno: “la acción de gobierno de Trump ha tenido grandes éxitos y ha creado una gran satisfacción en amplios sectores de la sociedad, que antes se sentían ignorados por el propio Partido Republicano”. Estos sectores son los que actualmente están abriendo el camino de Trump hacia la Casa Blanca.
Las políticas que ya aplicó Trump indican hacia donde actuaría de ganar las elecciones ahora
Hace ya tiempo que Greg Sheridan, el redactor jefe para cuestiones internacionales del principal diario australiano, el conservador The Australian (al que sólo puede accederse mediante suscripción) decía lo siguiente:
“Los conservadores a quienes no les gusta Trump, deben admitir los verdaderos logros de su presidencia” de 2017 a 2021.
“Impuestos más bajos; liberalización económica; elevado crecimiento de la economía, antes del Covid-19; mejor protección de las fronteras de EE.UU.; jueces conservadores, que se atienen a las leyes; tres nuevos acuerdos de paz en Oriente Medio; una verdadera revolución en la posición de Israel en Oriente Medio; contención [de la expansión] de Irán; ” …
El redactor australiano continuaba relatando las conquistas de la presidencia Trump, como las siguientes: “acuerdos comerciales que ayudan a la creación de empleos en EE.UU.; una mayor producción nacional en Estados Unidos [fomentando la renacionalización de la producción industrial]; un más elevado presupuesto de defensa; haber presionado a los países de la OTAN para que eleven su gasto en defensa [que en general, son ridículamente reducidos. GJ]; un mayor apoyo a las medidas y al movimiento provida que cualquier otro anterior presidente” …
Otros artículos de mi blog sobre estos temas:
Finalmente, los Republicanos controlan las dos Cámaras del Congreso de EE.UU. El nuevo presidente del Senado actuará de contrapeso razonable de Trump. 20 de noviembre de 2024.
Arrolladora victoria de Donald Trump y del Partido Republicano. La ola progre, verde y liberticida se tambalea. La rebelión conservadora se extenderá por Occidente. 7 de noviembre de 2024.
La popularidad de Biden y Kamala Harris se ha hundido en sólo ocho meses. Biden está casi al mismo nivel que Trump en 2020 y que Jimmy Carter. 17 de septiembre de 2021.
Quienes forman el ala izquierda del Partido Demócrata en EE.UU. 11 de enero de 2022.
Joe Biden promueve el aborto. La Conferencia Episcopal considera negarle la comunión. 22 de junio de 2021.
Ante el fracaso del Presidente Biden el Partido Demócrata busca alternativas para las elecciones de 2024. 29 de diciembre de 2021.
Por qué tantos estadounidenses apoyan a Trump. 21 de noviembre de 2018.

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